Según los análisis del Ministerio de Energía citados en el documento, el Plan de Carbono Neutralidad implica poner en operación cerca de 40 GW de capacidad renovable: al 2050, unos 24 GW fotovoltaicos y cerca de 20 GW eólicos, cuatro y seis veces lo de entonces. La participación renovable de la matriz llevaba dos décadas oscilando entre 30% y 55%, según la hidrología.
La pregunta que zanja el documento es si el diseño de mercado vigente alcanza para sostener ese despliegue. La respuesta de los autores es que no. El sistema necesita además un portafolio de tecnologías habilitantes —almacenamiento, respuesta de la demanda, plantas virtuales, condensadores sincrónicos, electrolizadores de hidrógeno verde, transmisión flexible— cuya adopción no será espontánea: dependerá de los cambios al mercado y su regulación.
El orden importa: primero el corto plazo
Un error común, advierte el texto, es empezar por los mercados de largo plazo sin despejar antes los del corto plazo: el rediseño debe partir por el mercado spot, no al revés. Ahí se propone corregir el cálculo del costo marginal —la lista de mérito captura de forma incompleta los costos de oportunidad y las no linealidades—, aumentar la granularidad temporal por debajo de la hora, introducir un mercado vinculante del día anterior y corregir las restricciones administrativas del impuesto al carbono de la reforma tributaria de 2014.
Largo plazo, transmisión y operación
- Capacidad. Pasar de pagos administrativos por potencia a un esquema de licitaciones con precios de oferta, con elasticidad en los requerimientos y mejor señal de localización.
- Servicios complementarios. Subastas de precio uniforme, contratos por SSCC, habilitación de la demanda y fin del pass-through íntegro de sus costos a los clientes libres.
- Transmisión y operación. Optimizar las decisiones de inversión en vez de las herramientas heurísticas de prueba y error, planificar bajo incertidumbre e internalizar las externalidades territoriales; y modernizar la definición de reservas y el valor del agua.
Cambios estratégicos, no marginales
La conclusión es institucional: una versión marginalmente modificada del statu quo regulatorio no basta. Los incentivos de la política favorecen hoy cambios que caben en un periodo de gobierno, mientras la transformación requerida abarca varios.